En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte… y fue escuchado por su temor reverente. Aunque era el Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer. Al ser así perfeccionado, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen. Hebreos 5, 7-9
Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: ‘Padre líbrame de esta hora’? No, pues precisamente para esta hora he venido. «Padre, dale gloria a tu nombre.» Juan 12, 27-28

!Qué puedo yo decir!: Hoy sigo… caminando…. Acompáñame… Mi cruz, es mi alegría… Aún en el desierto… te veo. Mañana será otro día…. CON, O SIN CORONA
♫ Entre Tus Manos…pongo mi existir… ♫ GRACIAS, SEÑOR!!
PD: CUENTA TUS BENDICIONES… Y NO TUS PROBLEMAS
PD2: En la tempestad… JESUS siempre estuvo en control. Ahora también lo está… en el barco de tu vida.
Confia, Confia. Que yo soy el Dios de la Vida.
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